viernes, 7 de octubre de 2011

Impresiones sobre el final de El Laberinto de Alicia




Antes de ver los últimos capítulos de El Laberinto de Alicia, la verdad es que me había decepcionado bastante el desarrollo de la novela después de que se descubrió al abusador. Realmente es impresentable que la novela haya gastado casi tres meses en los palos de ciego del elenco con uno que otro evento “impactante” (como la ridícula muerte de Miss Helen). Sin embargo, quiero centrarme en cómo los últimos capítulos le devolvieron el dinamismo que siempre debió haber tenido y retribuyeron el potencial que mostró la historia en su primera etapa, en un primer capítulo impecable.



Ya hace dos semanas, en el cap 102, la trama comenzó a dar atisbos de cierre cuando por fin Manuel y compañía logran dar con el paradero de Navarenko (después de que Alicia nuevamente lo traiciona). Navarenko aparentemente tiene un accidente en una avioneta (similar al que habría tenido Mr. Harper) acompañado de esos finos efectos especiales que suele utilizar TVN, lo que hizo pensar que se trataba de un nuevo asesinato de Carlitos, quien se veía amenazado por su propio mentor. Sin embargo, todo fue un montaje para permitir que Navarenko escapara y regresara para ayudar a Esteban a crear una coartada, llevando a pasear a Lorenzocuando por fin la investigación empieza a centrarse en él. Este giro por fin demostró que los guionistas podían hacer algo inteligente (después de aburrirnos por semanas con la acusación a Baltazar). Al final, esta reaparición ayudó a poner en evidencia la verdad cuando Navarenko intenta “salvar” a Dominga y la secuestra, aunque es descubierto por Alicia y Esteban. Aunque finalmente Wladimir desiste, Esteban decide eliminar esta amenaza latente y le dispara. nunca sabremos con precisión el destino final del Dr. Navarenko y creemos que merecía una última escena (sólo se asevera que se encuentra fuera de peligro).


El amor de Vale por su padre la hizo recapacitar 
sobre la supuesta bondad de su tío

Alguna vez nos burlamos de la actuación de los niños de esta novela, pero dentro de los últimos capítulos su participación fue un aporte dentro de la historia. Mientras Lorenzo decidió seguirle el juego al tío Esteban e incluso trató de amarrar a su hermana, Valentina nos regaló una de las mejores escenas del penúltimo capítulo. Cuando Alicia le promete que todos la van a proteger de Carlitos, Valentina se resiste a creerle y le revela: “Carlitos vive contigo”. La cara desfigurada de espanto de Alicia ante esta revelación no tuvo precio. Lejos el momento que todos esperábamos de la novela. Dominga por su parte, además del intento de secuestro del tío Wladimir se convirtió en rehén de Esteban durante el capítulo final, aunque ella no se dio cuenta. Fue la única niña de la novela que realmente nunca sufrió abusos e incluso se ganó el final feliz con la posible reconciliación de sus padres. Esperamos eso sí que algún día deje de comer dulces y no se convierta en una adicta a las benzodiazepinas. Valentina, si no fuera por el tacto y comprensión de Baltazar, podría convertirse en una adulta realmente perturbada, ya que su Asperger, más los abusos y una madre histérica encarcelada no suenan como antecedentes muy prometedores. Lo más probable es que sea una futura Mamá a los 15. Lorenzo debería convertirse en el abusador de las nuevas generaciones, ya que Esteban lo estaba entrenando. En vez de esa escena ridícula de final feliz con los protagonistas afuera del colegio, hubiese sido un toque oscuro interesante ver a Lorenzo en el futuro subiendo a su auto a los hijos de la Valentina prometiéndoles dudosos regalos o a Dominga preguntándole a su mamá qué pasó con ese tío Esteban que tuvo. Al menos la escena final no tuvo de fondo la canción “Que canten los niños” a lo final de Papi Ricky. Eso si que habría sido horrendo.


Queríamos ver a Bettina y Baltazar juntos, pero habría sido musho

Mientras los niños se llevaron hartas escenas dramáticas interesantes, el nucleo adolescente dejó harto que desear. Eso si, Santiago era de los pocos personajes despiertos de la novela y le faltó una escena donde Octavio le pidiera perdón por no creer en sus acusaciones contra Esteban. En último caso, un “te lo dije” habría estado bien. El hijo de Baltazar la verdad es que nunca jugó un rol importante en la historia y si lo borraramos de la trama nadie se daría cuenta. Para que hablar de Maite Orsini. Tengo toda la impresión que los guionistas tenían hartas ideas respecto a su personaje pero no confiaron demasiado en la capacidad actoral de esta señorita. No los culpo. Las pocas escenas dramáticas que tuvo en los momentos finales dejaron que desear así como sus chillidos mientras su papá llevaba a Sofía de rehén. Lo peor fue su final aparentemente feliz junto a la familia de Baltazar. Esa niña minimo debió terminado en un psiquiátrico o con sus compañeros del colegio haciéndole bullying por su papá pedófilo. En resumen, un ejemplo de cómo no desarrollar historias juveniles en una novela. Reprobado este apartado para los guionistas y actores.


Santiago, el único vivaracho, tuvo una evolución interesante
de drogo hedonista a hermano responsable y protector

Hablando de historias desaprovechadas o mal desarrolladas. Ya lo temíamos cuando tratábamos de adivinar quien era el culpable de los abusos en la historia. Si Esteban era el culpable, el resto de los personajes iban a jugar roles muy poco relevantes. Así pasó con el nucleo de Gregorio- Julio y Miss Paula cuya historia tuvo un desarrollo aburrido y un final previsible, políticamente correcto. Igual fue bonita la escena cuando Julio le confiesa finalmente la verdad a su hijo, tratando de evitar que cometa una locura, pero reconozcamos que esta historia nunca le importó a nadie. Si quizás Miss Paula hubiese sido de los implicados en los abusos algo se habría podido hacer con esta trama pero definitivamente sus personajes fueron EL aporte. Yo que ellos ni siquiera pondría este trabajo en mi currículum. Por otro lado, Bettina y Octavio no hicieron NADA en los últimos capítulos. Octavio se merecía un combo al menos de parte de Santiago por haber sido el personaje más idiota, mamón y chupa… medias. Su revelación de que nunca estuvo con Esteban la tarde del asesinato de Miss Helen ocurrió muy tardíamente y no tuvo ninguna repercusión. Bettina, a pesar de ser la hermana de la protagonista (dato que se nos había olvidado completamente), ni de apoyo emocional funcionó. Aparentemente como el final insinuó decidieron mantener la pantalla de familia feliz pero ese cuento no se lo compra nadie. Octavio debió, como mínimo, pagar con cárcel por obstruir la investigación o quedar viviendo en una mediagua. Lo que es peor, quedó la impresión de que no aprendió nada con esto y que en el futuro volvería a venderse para mantener su standard de vida. Quizás era una lectura irónica sobre como las familias ABC1 tratan de fingir que todo está bien pero si era una ironía fue demasiado sutil. Otro reflejo de mal desarrollo de estos personajes durante la novela.


Por un momento pensamos que los volantines 
habían sido un regalo de Navarenko

Como ya insinuábamos anteriormente, el momento en que Alicia descubre la verdad fue impagable. Su personaje se merece una corona a la reina de los imbéciles: ¿No se pudo acordar de la tortuga antes? ¿No pudo juntar antes a Lorenzo con Valentina y hacerles la dinámica que desencadenó la revelación? ¿De veras no cachó que Esteban jamás dormía cuando estaba acostado con ella? ¿nunca se fijó en que Esteban no se cambiaba la tenida negra que también era su pijama? En fin. Se supone que al principio era una especie de Clarice Starling, capaz de detectar un pedófilo de forma infalible. Pero la trama corrió en otra dirección desde el momento en que su novio resultó ser el abusador. Una y otra vez, con miles de incongruencias a la vista, Alicia rechazó la idea de que Esteban fuera culpable, lo que nos hizo dudar de su supuesto título de psicóloga infantil. La escena con Valentina fue un regalo para el telespectador donde reconozco me reí de la idiotez de Alicia. Otro joyita fue la escena en que enfrenta a Esteban. Por primera vez, Marcelo Alonso pudo transmitirnos esa dualidad pasivo/agresiva de forma convincente. El nerviosismo de Alicia al enfrentarlo y la insistencia de él en su inocencia hicieron de ese momento algo memorable. El clímax fue cuando finalmente Esteban explota y le pega un combo a Alicia. Un poco ruda la escena pero de verdad ella se merecía ese castigo físico. Cuando estuvo a punto de drogarla como a sus anteriores víctimas, casi pudimos sentir simpatía por ella, quién irónicamente jamás se acordó de que Dominga corría peligro. Lamentablemente, como a los genios de esta novela se les ocurrió que lo mejor era revelar todo en los últimos dos capítulos después de haber rellenado como 30 con la acusación a Baltazar, faltó tiempo para ver una evolución más creible de las emociones de Alicia o al menos ver más tiempo en pantalla sus impresiones después del impacto. Su llanto al ver a su novio pedófilo castrado y desangrado fue su único momento dramático y no particularmente logrado (incluso me sacó unas risas de burla para Alicia). Quizás habría sido útil al menos una escena final con Navarenko llámandola desde Haití, con ropa de playa y mirando a unos pequeños, para recordarle una vez más su estupidez. Una cita final a El Silencio de los Inocentes hubiera sido chistosa. Así, nos tuvimos que conformar con un final simplón que al menos recompensó a Manuel, uno de los mejores personajes de la novela, con el final feliz que merecía: comiendo pizza  y completos como una familia feliz. 


Por weona te pasó, so- called psicóloga infantil


Faltó creatividad en el desarrollo de la novela. Una buena idea habría sido resolver el misterio al poco tiempo después de revelarlo al espectador y después realizar un avance en el tiempo que nos permitiera ver los efectos del abuso en la adolescencia. Recomendación para guionista de TVN (con mayúscula para que les quede claro): NO DEJAR LA REVELACIÓN DEL ASESINO Y/O SECUESTRADOR Y/O VIOLADOR PARA LOS ULTIMOS CAPITULOS Y SORPRENDER CON ALGUN GIRO INTERESANTE DESPUES DE ESO. Claro, no debe ser tan fácil, pero ese es su trabajo.


Manuel debió haber invitado al fiel Marambio a la cena familiar

Ya hace un par de semanas que la historia de Sofía y Baltazar se estaba robando la película en la novela. Nunca pensé decir de esto de Bastian Bodenhofer, pero su sobreactuación funcionó perfecto para Baltazar. De verdad que daba pena su personaje. Las escenas donde finalmente es absuelto de los cargos fue todo lo emotivo que pudo lograr la trama. Su interacción con Sofía era tensa (sólo una vez en la novela intentaron tener sexo), histérica y enfermiza, pero esa escena donde conversan en la cárcel con los roles cambiados (con ella detenida por el asesinato de su hermano) hizo entrever el cariño que alguna vez debió existir entre ellos. Amparo Noguera se lució en cada escena de la recta final desde su confesión en el juicio (haber tratado de inculpar a su marido) hasta ese momento cúlmine donde decide hacer justicia por sus propias manos, imprimiéndole a la novela ese destello de locura bien tratada que le faltaba, específicamente cuando enfrenta a su hermano en un diálogo en que ambos están delirantes, intoxicados de calmantes y dolor. Ahí entendemos que la semilla de todo esto era la historia de estos hermanos adoptados y a la vez marcados, para siempre, por los Harper. Habría sido más interesante explorar esto que las dudas de Gregorio, por ejemplo. Sofía era histérica, inestable e insoportable, pero lejos el personaje más humano de la novela. Su protagonismo en el capítulo final nos dejó claro que la novela incluso pudo haber llevado su nombre. Y su final fue el ejemplo de coherencia de debió haber seguido el resto de la trama.


Con pocos recursos se logran las mejores escenas

El castigo final para Esteban fue un poco extremo pero probablemente es lo que la gente piensa debería ser el castigo para un pedófilo (en lo personal soy más de la opinión de que la privación de libertad más que la castración debería ser la forma de tratar con esta perturbación en una sociedad civilizada). Además para el tratamiento superficial que tuvo el tema, sin mayores matices con un pedófilo bien malo, maquiavélico no como un sujeto preso de sus propios impulsos (sólo al final Esteban quiso excusarse con que Valentina siempre dio su consentimiento y entre ambos existió “amor”). De todos modos, se valora que la novela haya tratado de poner el tema bajo su discusión e incluso fue un riesgo tomando en cuenta que mucha gente se negó a verla solo por su temática. Así, en el balance final nos queda una novela que mostró un principio con mucho potencial, pero durante su desarrollo se volvió cliché y predecible desde el momento en que se decidió que Esteban era el culpable e incluso lo convirtió en uno de esos psicópatas en serie que tanto le gustan a TVN. Pudo ser una novela perfecta pero no cumplió con nuestras expectativas. Aún así, se redimió en sus últimos capítulos demostrando que todo lo que se farreó por meses: buenas actuaciones, escenas intensas y un ritmo vertiginoso.  A pesar de los cabos sueltos y de la falsa felicidad de la escena final, fue uno de los finales mejor logrados para una novela de TVN luego de los decepcionantes finales de 40 y tantos, Conde Vrolok y ¿Donde Esta Elisa? quizás desde El Señor de la Querencia. Por mi parte, yo renuncio a ver la novela soft porno de CHV (La Doña, alias Claudia DiGirolamo, esposa del director de ese producto) y al profeta chanta de TVN (Su Nombre es Joaquín). Sinceramente, le veo harto más futuro a Esperanza, una novela simple y entretenida, que a las efectistas y pretenciosas nuevas nocturnas. F


Gracias a terra.cl tu final no fue una sorpresa, pretty one.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con todo, un gran comentario... cuando vi que todos sonreían en la escena final, como si nada hubiera pasado, quise pedir explicaciones...

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  2. estoy de acuerdo

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